Rafa: Una gran víctima o un gran mentiroso (Capítulo II)

10 Ago
MARQUEZ NEW YORK

Rafa Márquez en entrevista exclusiva con Edgar Valero el sábado 28 de Abril de 2012 en Nueva York.

EDGAR VALERO BERROSPE

Los claros timbres de que estoy ufano//
han de salir de la calumnia ilesos.
Hay plumajes que cruzan el pantano//
y no se manchan… ¡Mi plumaje es de esos!

                                               A Gloria

                                             Salvador Díaz Mirón.

Mientras no se pruebe lo contrario, al menos eso dice la ley, Rafael Márquez es inocente de los cargos que le imputan. Yo espero que así sea, que salga limpio y como dijera Salvador Díaz Mirón en su poema A Gloria, que su plumaje sea de esos que cruzan el pantano y no se manchan…

 

Sólo que el pantano por el que cruza el michoacano, no es como el que tuvo que atravesar Javier Aguirre cuando hace casi tres años se le acusó de haber participado en la manipulación de un partido entre el Zaragoza y el Levante en la Liga Española cuando dirigía al cuadro aragonés. Sin restarle relevancia al caso, esto último es como un juego de niños comparado con las acusaciones que ha formulado el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, sobre la participación del capitán de la selección mexicana en una red de narcotráfico haciendo funciones de lavado de dinero.

 

Yo no puedo meter las manos al fuego por Rafa Márquez. Pero lo que si puedo decirle es que le hice dos entrevistas largas, honestas y sinceras, largas y tendidas cuando aún jugaba en el New York Red Bulls, allá mismo en el estadio ubicado frente al Río Hudson en Nueva York, y se sumaron a mis conceptos sobre él, otros que hasta ese día del 2011 no conocía. Verlo me generó la idea de que estaba entrevistando a un hombre íntegro, recto, honorable. Buen ganador y eso sí, mal perdedor, no por que no sepa aceptarlo en la cancha, sino porque su “yo interno” se lo ha impedido y ha provocado muchos capítulos de los que no estará orgulloso seguramente, pero que ya no pueden remediarse.

 

Pero de ahí, a ser un prestanombres de un narcotraficante, me cuesta trabajo. Pero si lo es y la justicia lo prueba, entonces tendrá que pagar el costo de sus equivocaciones si las tuvo. Nadie está exento de cometer errores, pero esto es un asunto muy serio, que además provocaría, en dado caso, que una de las trayectorias deportivas más brillantes en la historia de México, terminara en la vergüenza y en la desilusión.

 

Hace dos años, yo estuve presente cuando en el Auditorio Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social acudió en calidad de Embajador de las renacientes Escuelas de Iniciación Deportiva del IMSS… Su discurso, corto pero emotivo, dejó flotando en el ambiente la sensación de que estábamos frente a un gran ser humano, que ese día reconoció que toda su vida había estado ligado al IMSS pues sus padres, ambos, habían trabajado en el Instituto y por tanto sentía los colores de esa institución. La multitud de chiquillos que lo rodearon acabando el acto, pidiéndole una foto, un autógrafo, lo que fuera, un saludo con la mano, muchas manos extendidas, pero creo que las más se llevaron un recuerdo del Kiaser Michoacano, como lo bautizó mi amigo Enrique Bermúdez de la Serna, el famoso “Perro” Bermúdez…

 

Nadie me contó, viví sus aciertos y equivocaciones en cada ocasión en la Selección Mexicana. Desde su partida al Campeonato Mundial juvenil en Nigeria en 1999, hasta su consagración con el Barcelona. Lo vi equivocarse ante Estados Unidos en Jeongu en la Copa Mundial del 2002; y lo vi meterle un atroz patadón a Tim Howard en un partido eliminatorio en Columbus. Y su expulsión en el duelo ante Argentina en la Copa Confederaciones del 2005. Y su mano ante Portugal en Alemania 2006. Pero también vi sus golazos ante Argentina en el mismo 2006 y ante Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial del 2010, y ese que acabó apenas este año con el maleficio de Columbus cuando ya el cronómetro estaba a punto de detenerse…

 

– Rafa –le decía yo en aquella entrevista – ¿estás consiente que has cometido muchos errores con la camiseta de la Selección Nacional?

– Sí, si estoy consiente, pero ha sido porque no me gusta perder, ni a la canicas…

 

Su rostro sereno casi siempre, contrasta con lo que ha sido su actitud mandona en la cancha donde se ganó el respeto de propios y extraños. Un día en Nueva York, Thierry Henri, la deslumbrante estrella francesa del futbol, que tiene su dosis de polémica por aquel gol con la mano que eliminó a Irlanda y le dio el pase a Les Bleus a Sudáfrica 2010, me dijo que “Rafa tiene un toque privilegiado, yo estoy seguro que 9 de cada 10 veces que él me manda un servicio de 70 metros, me va a llegar al pie…”

 

Según yo, Rafa puede ser un tipo difícil en la cancha. A veces es casi tramposo cuando trata de revertir una situación en el terreno de juego. Pero me cuesta trabajo y mucho, creerlo un mentiroso profesional, un corrupto, un delincuente. Puede ser que como todos, tenga muchos defectos, pero me resisto a creer de primera intención en todo lo que se ha dicho de él en estas últimas horas.

 

La ultima vez que lo entrevisté, me pareció sincero, o eso fue lo que yo sentí. Cuando terminó la entrevista nos quedamos platicando en el vestidor del Red Bull una media hora. Seguía teniendo en mente regresar a México como lo había dicho antes de irse con destino a Mónaco en 1999. Quería comprar al Atlas de sus amores y renunció a sus últimos resplandores, también forzado por las lesiones allá en Italia, ciertamente, a cambio de regresar a México y cumplir con el sueño de una quinta Copa Mundial. Corea-Japón, Alemania, Sudáfrica, Brasil, el líder absoluto de partidos disputados por un jugador mexicano, con 16, en copas mundiales, aún esperaba más, esperaba “un” Rusia 2018… Hoy eso es una moneda en el aire…

 

Rafa Marquez tiene muchas preguntas que responder. Y espero que tenga las respuestas correctas. Porque si se equivocó antes y se equivoca ahora ante las autoridades, el final de la historia no será el de un cuento de hadas…

 

No es posible que, o es casi imposible, que una persona te mantenga la mirada con la seguridad con la que lo hizo Rafa Márquez en esos dos capítulos tan especiales que viví en esas entrevistas, una de ellas, testimoniada en una serie que produje hace cinco años para el Canal Once del IPN, pero aún existe la posibilidad de que si haya podido engañarme…

 

El camino se reduce, como en el caso del “Vasco”, a sólo dos posibilidades… Rafa Márquez es una gran víctima de algo que no hizo, o es un gran mentiroso, un mentiroso profesional que pudo casi engañarnos a todos durante estos largos 20 años… Yo sigo prefiriendo, en mi interior, la primera opción, pero no podría meter las manos al fuego ni por él, ni por nadie…

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