Rommel contraataca… Sus fantasmas retroceden…

19 Jul

PARA QUE QUEDE CLARO

 

Rommel contraataca… Sus fantasmas retroceden…

 

EDGAR VALERO BERROSPE

 

Fue un cálido atardecer el 16 de agosto del año pasado en Río de Janeiro… Y conforme iba cayendo la noche, el panorama también se fue oscureciendo para Rommel Pacheco, el brillante clavadista yucateco, al que la historia no quiso darle un lugar en la inmortalidad. No en esa jornada. Porque, tristemente, el público se va a acordar de esos dos clavados de la ronda final en el trampolín de los 3 metros, que le robaron, como hace 25 años en Barcelona a Mary José Alcalá, la consumación del sueño olímpico.

 

Rommel Pacheco llegó a Río levantando el vuelo después del tremendo fracaso emocional, más que deportivo, que significó el no haber podido calificar hace 5 años a los Juegos Olímpicos de Londres. Se reinventó, renunció a la mitad de sus posibilidades y se jugó el final de su afamada trayectoria a un solo volado… Águila o sol… La primera no voló, el segundo dejó de brillar, y así parecía cerrarse la trayectoria de un muchacho pleno de facultades, de capacidad, pero que, como dijera la abuela, fue de mala cabeza…

 

Antes de partir a los Juegos Olímpicos me dijo que iba por la revancha personal, no hizo el tradicional énfasis que era para pelear por defender los colores de la patria, una cantaleta bajo la que se escudan algunos deportistas para generarse buena voluntad. “No estaba preparado para la fama, me llegó muy rápido, pero lo que pasó ya quedó atrás”…

 

Los hechos quedaron atrás, los fantasmas no. Esos que eclipsaron su presencia en el selectivo de Londres en el que ni siquiera pudo avanzar a la final, no se quedaron dormidos para siempre. Lo acompañaron, y cada cuando le pegaban un empujón… Pero lo acontecido aquella noche en el complejo acuático de Río, no fue un empujón, fue un ataque a mansalva por la espalda… Fue una traición…

 

Nadie puede decir que Rommel Pacheco, tetra campeón panamericano, múltiple medallista internacional y hasta campeón de la Copa del Mundo, haya fracasado en su carrera. Al contrario, la cantidad de éxitos conseguidos en todos los confines del planeta lo ubican como uno de los mejores clavadistas de la historia, pero aún ahora nos seguimos preguntando si habrá un Tokyo 2020 para Rommel.

 

Estoy seguro que Rommel hubiera cambiado todas sus victorias, las de antes y las de después, cuando ya sólo era un saltador del trampolín con todas las dudas y preguntas de sus compañeros y su entrenadora Ma Jin, por haber salido de Río con una sonrisa, no de conformidad, sino de felicidad…

 

Yo le digo, que un séptimo lugar olímpico no es para llorar, pero la cara de Rommel ya la había yo visto en otros deportistas mexicanos, sonreír queriendo llorar. Feliz pero no lo suficiente. Triste pero no tanto después de haber llegado a esas alturas. Es la ironía de la vida. Tanta pasión y tanto dolor, tantas desmañanadas y tantos desvelos, no siempre entregan la recompensa que uno espera.

 

Llegamos a pensar que para Rommel la mañana del día siguiente sería el día en que su vida hubiera cambiado. Pero decidió no dejar el deporte y conformarse con el agridulce sabor de “aquí estuve, llegué a la final olímpica una vez más, pero regreso a casa con las manos vacías”…

 

Ayer, otra vez contra todos los que hemos llegado a dudar de porque nunca dio el último estirón, subió al pódium en Budapest. Agregó a su colección una medalla que no tenía una de plata de Campeonato Mundial haciendo dueto en los clavados mixtos con Viviana Peniche.

 

Mañana además, tendrá, otra llamada del Destino, la posibilidad de ser Campeón Mundial de trampolín de los 3 metros en la capital húngara… Sólo él conoce de sus alcances. Nos ha sorprendido tantas veces, que en caso de alcanzar este objetivo, será la confirmación de que el Ave Phoenix si volvió a volar y podría hacerlo una vez más… Podríamos ser testigos de esa historia…

 

 

 

El Tri adulterado, parte II (aunque nunca segundas partes fueron buenas)

18 Jul

PARA QUE QUEDE CLARO

El Tri adulterado, parte II (aunque nunca segundas partes fueron buenas)

EDGAR VALERO BERROSPE

Me costó trabajo decir que a eso que algunos pretenden llamar Selección Nacional “B”, o que Juan Carlos Osorio, le llama simplemente “Selección Nacional”, yo no lo siento como el equipo que me representa. Lo siento tan distante, como distante siento a “su santidad” Juan Carlos Osorio, más lejano que su natal Colombia, y sin una comunicación directa, un sentido de comunión o comunicación con los aficionados.

Nos reímos e hicimos un montón de bromas de diferentes directores técnicos de la Selección Nacional en los últimos 25 años, desde que se fue Cesar Luis Menotti. ¿Se acuerdan de Mejía Barón diciendo que “Oye Firestone (en vez de Faitelson) ya se que andas diciendo que soy jotito”?

Y nos reímos con y de Bora por su franqueza y su montón de palabrotas. El gran técnico serbio ocupa más palabras floridas que convencionales cuando habla y eso nos permitía sentirlo de casa. O el “Vasco” Aguirre que “es la pura neta” como dijera el maestro Héctor Pérez Verduzco en su columna en el Ovaciones.

No se me olvida el pleito de todos contra Hugo y Hugo, literalmente, contra el resto del mundo. O aquel día en que Eriksson dijo tras la victoria en Costa Rica que “me siento a toda madre”. Y mire que el sueco era una especie de Diva del futbol al que para acercarse había que tener nombre de usuario y password o de plano no lo dejaban a uno verlo.

O el “Chepo” y sus formalidades. Su seriedad y casi hosca actitud. O Luis Fernando Tena parsimonioso en los Juegos Olímpicos, muy cool. No pasaba nada, porque siempre había respuestas que aunque a veces no gustaban, uno sabía que eran ciertas. La Volpe nos dio de todo. Buenos momentos, caras de enojado, y hasta aquel día en que “se la puso” con los periodistas en Alemania y que los “gandallas” del Diario Récord le publicaron lo que dijo en la única ocasión que aceptó “conbeber” con los colegas.

El Profe. Meza es un tipazo. Fue el único que tuvo los pantaloncitos de regresar del fracaso en Costa Rica y pedir que le organizaran una conferencia de prensa en la madrugada para renunciar.

Manolo Lapuente es todo formalismo. A veces, claro. Otras, es un charlista maravilloso que no por nada, con el vasto conocimiento futbolero que tiene, le llamo “El Sabio del Futbol”. Vucetich, seriecito, pero bien platicador. El “Tuca” hasta se puso simpático después de darle en la cabezota a los gringos en el repechaje para la Copa Confederaciones, y dejé al final, aunque creo que no me faltó nadie, a Miguel Herrera, quien puede que haya sido el técnico más cercano a la afición, porque la mejor descripción que puedo dar de él, es que se trata de “un pedazo de pueblo”. Si el “Vasco” Aguirre es la neta, creo que Miguel es el pueblo administrando al futbol. Y así llegó, y así se fue, con las características e idiosincrasia mexicana de “ya me diste, pero no te vas a ir en blanco”, particularmente por la guerra que emprendió Cristian Martinolli en contra de él, por razones que tal vez a muchos no han quedado muy claras. Pero eso ya fue.

¿Pero Osorio? ¿Quién es Juan Carlos Osorio? ¿Qué tiene en común con México? ¿cómo se comunica con los aficionados? No hay identidad ni acercamiento ni nada. Es un extraño que tal vez la gente lo reconozca en la calle, si es que alguna vez ha caminado por las calles de nuestro México querido, sólo porque sale en la tele hasta el cansancio, pero en esas insípidas y aburridas conferencias de prensa.

Osorio no sólo nos ha robado el gusto por ver a nuestra Selección Nacional, nos ha quitado el gozo, la emoción de ver al Tri, ese nervio de esperar la hora del partido, y lo ha transformado en un asunto ajeno y alejado, donde el público es lo que importa. Ya hasta contagió a algunos jugadores como Dueñas que salió a “rebuznar” la semana pasada diciendo que él y los jugadores del equipo nacional juegan para ellos y no para el publico.

El divorcio no se ha consumado porque lo más grave que ha pasado en casa, fue el empate ante Estados Unidos. Pero un tropezón en la Copa Oro tendría que ser la última razón que esperaran los directivos mexicanos, si es que algo estaban esperando, para darle las gracias al colombiano y su compadre Pompilio, para que se vayan a “innovar” a otro lado y nos dejen volver a sentirnos que somos parte del Tri y que es el equipo que nos representa y no, que es un “Frankenstein” espantoso, creado por las absurdas tendencias vanguardistas que no “vanguardean” (si es que existiera el verbo “vanguardear”) en absolutamente nada.

Puede ser que Osorio sea bueno para la retórica. Pero si México quiere llegar al soñado quinto partido o uno más en Rusia 2018, está muy claro que no será de la mano del colombiano. Total, si lo que preocupa es la calificación, podrían aplicarle la de Bora en 1997, última vez que ganamos el Hexgonal de Concacaf y a pesar de eso le dieron las gracias para que entrara Lapuente. Aunque tal vez pudiera irse ante si falla su “Frankie-Boy” tricolor en la Copa Oro…

 

PARA QUE QUEDE CLARO   El Tri adulterado… (O, yo no le voy a los mediocres…)

17 Jul

PARA QUE QUEDE CLARO

 

El Tri adulterado… (O, yo no le voy a los mediocres…)

 

 

EDGAR VALERO BERROSPE

 

No es justo. No lo digo por mi, que finalmente tengo la obligación de ver, transmitir, analizar, informar y sacar conclusiones para compartirlas luego con usted mis queridos lectores. Es por ustedes, precisamente, que las cosas que están pasando en el Tri, no pueden, no deben seguir pasando.

 

Cualquier periodista que tenga una mínima capacidad de análisis tiene que expresar que la serie de barbaridades que ha hecho hasta hoy Juan Carlos Osorio con la Selección Mexicana, sólo provoca vergüenza y sin verme patriotero, un sentimiento de humillación que hacía dos generaciones que los aficionados al futbol no experimentaban.

 

Los ratones verdes se habían ido para siempre. Pero regresaron. Las vergüenzas de jugamos como nunca y perdimos como siempre, también. Los nuevos aficionados al balompié no sabían lo que era que un equipo mexicano de la categoría mayor, fuera zarandeado internacionalmente, en la cancha y moralmente, como nos ha ocurrido, en lo particular, en los últimos tiempos con el técnico colombiano en el banquillo.

 

Lo que pasó anoche, donde el Tri quedó al borde del ridículo ante la Selección de Curazao, es el capítulo más reciente, otro, de los que se están volviendo una costumbre. Más experimentos y más momentos de angustia esperando que no nos saquen el marcador las selecciones de la Concacaf, estos equipos que no quiero llamar sólo porque sí, inferiores. Son inferiores porque lo son. Mire que científica explicación le estoy dando… Pero así es…

 

Pero esas selecciones inferiores, esos equipos que en una época de cambio como la que están viviendo, apenas alcanzan a conformarse, a integrarse y a llamarse “selección nacional”, se están dando un festín, paseando a la Selección Nacional en diferentes momentos en los partidos, y jalando más y más al vil suelo, el prestigio bien ganado y bien cimentado que tenía el equipo nacional gracias al trabajo de Menotti, Mejía Barón, Lapuente, La Volpe, Aguirre, Herrera y otros técnicos nacionales.

 

Ahora cualquier equipo viene y le tose en la cara al Tri. Ahora cualquier equipo en proceso de reconstrucción viene y le pone un baile a México, o cualquier equipo apenas integrado hace que Osorio y su compadrito Pompilio, empiecen a ver con desesperación en que momento el arbitro se lleva el silbato a la boca para anunciar el final del partido.

 

¿A dónde cree Osorio que vino a dirigir? Ya empiezo a dudar de su capacidad de análisis y si en cambio lo puedo comparar con un testarudo cavernícola que ha venido a tumbar a leñazos ese edificado prestigio del Tri.

 

Y si a eso le sumamos la serie de engaños a la afición mexicana en Estados Unidos, que suele comprar los boletos para ver a un Tri y le llevan otro y aun así “se la tragan”, hasta que un día, se rompió el cántaro. Y ese día fue el jueves ante Jamaica en Denver, y los pedazos con que lo reconstruyó Osorio para el duelo de ayer, sólo alcanzaron para conformar un equipo mediocre por sistema, falto de espíritu, en el que no hago responsables a los jugadores del todo, porque es probable que muchos de ellos no entiendan qué es lo que quiere el técnico del equipo.

 

Yo siempre le voy a México. Yo siempre quiero que México gane. Yo siempre me siento orgulloso de ser mexicano aunque me haya tenido que tragarlas burlas de los colegas el año pasado en la Eurocopa en Francia que hicieron añicos a todo lo que tuviera que ver con nuestro país tras el 7-0 ante Chile.

 

Y luego, en Rusia, otra vez. Ante Nueva Zelanda. Y ante Rusia. Y ante Alemania. Y ante Portugal. Y ahora a la lista se tiene que agregar: Y ante El Salvador. Y ante Jamaica…. Y caray, ¡no me frieguen!, ¡Ante Curazao!… Y el maldito discurso de las transiciones y de los sectores y de los vectores ya se agotó. Y como el “compadre” Pompilio solo está de adorno en la banda para que no quede vacía la silla de “director técnico” de México, pues el asunto está peor…

 

Yo no puedo sentirme orgulloso de lo que he visto. Como mexicano y como periodista. Es una vergüenza que jugadores tan talentosos jueguen peor que llaneros (con el respeto a la clase “llanera”), que terminen obteniendo resultados que son una ofensa a la inteligencia de quienes nos gusta el futbol…

 

Pero no hay mano que detenga la caída… No hay mano que impida que Osorio siga dándole en la ma….. al equipo nacional. Al grande y al “adulterado”. Porque esto que mandaron a representarnos en la Copa Oro, no es la Selección Mexicana, es un vil equipo mediocre, dirigido por un títere al que le dicen “compare” y manipulado por un maniático incompetente… Perdón. A mi si me duele ver a mi equipo nacional arrastrarse por las canchas del mundo. Y mire que sí, yo si lo he seguido a todos los confines del planeta.

 

PARA QUE QUEDE CLARO… Nos salvamos del ridículo en casa (entre la razón y la revolución)

14 Jul

PARA QUE QUEDE CLARO

 

Nos salvamos del ridículo en casa (entre la razón y la revolución)

 

EDGAR VALERO BERROSPE

 

Hace dos años las cosas no se veían diferentes. Se veían MUY diferentes. Alfredo Castillo, recién instalado como director general de la CONADE sacó la espada y empezó su cruzada contra la mafia deportiva mexicana, la mundial,  y contra la incompetencia y la irresponsabilidad de quienes habían manejado el deporte mexicano. Y claro que fue a su estilo.

 

Y entre la razón y la revolución, una de sus primeras decisiones fuertes, trascendentes, fue negarse a pagar los errores de sus dos antecesores en el cargo, Bernardo de la Garza (incondicional del presidente Felipe Calderón) y Jesús Mena, quienes por sus acciones provocaron un escándalo internacional que pudo haber provocado que los nadadores y clavadistas mexicanos no participaran en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, o hacerlo sin uniformes oficiales y sin escuchar el himno nacional .

 

En 2011, De la Garza titular de la CONADE, Mena miembro de la FINA, el titular del CODE Jalisco Carlos Andrade Garín y gente de los tres niveles de gobierno del Estado, incluyendo al gobernador Emilio González, y del Municipio de Guadalajara, acordaron con la Federación Internacional, vía la Federación Mexicana presidida por Kiril Todorov, que en 2017 se llevaría cabo en la Perla Tapatía el Campeonato Mundial de Natación. Ese que empezó esta madrugada en Budapest, Hungría.

 

La euforia panamericana los dejó a todos excitados mentalmente, pero de forma absolutamente irresponsable. Luego, cuando vinieron los recortes presupuestales por parte del Gobierno Federal, Jesús Mena canceló la realización del evento, pero fue a la mexicana…

 

La Federación Mexicana de Natación y la CONADE, en la época de De la Garza y en la continuación de Mena, ya le habían dado a la FINA 9.5 millones de dólares como garantía de los 100 millones  que costaría realizar el evento en nuestro país.

 

Sin embargo, Jesús Mena no sobrevivió a su cargo para solventar la tormenta que desató. Y en pleno proceso de degradación del peso mexicano por las razones políticas que usted y yo hemos vivido estos últimos 4 años, además de la baja en los precios internacionales del petróleo, y que han llevado al peso mexicano a tener una de las peores devaluaciones de su historia, Alfredo Castillo dijo que México y la CONADE no pagarían otros 5 millones de dólares que exigía la FINA por la cancelación del evento, según decía el contrato firmado de manera irresponsable.

 

En Toronto durante los Juegos Panamericanos del 2015, en una discusión subida de tono con el italiano Julio Maglione, presidente de la FINA, Castillo Cervantes se mantuvo en su posición e incluso lo retó a que demandara a México por el pago que por ninguna razón iba a realizar.

 

Nuestro país no estaba en condiciones de albergar y pagar por un evento que iba a tener un costo de 100 millones de dólares, esos mismos que, en devaluados pesos de estos días, con la moneda verde un poco más amansada, requiere muchos ceros, más o menos 2 mil millones de pesos. Así, como lo lee.

 

Luego, el titular de la CONADE acudió al Tribunal de Arbitraje Deportivo a presentar sus argumentos para no pagar la sanción y en cambio exigir que se le devolviera a México el dinero que había adelantado, insisto, casi 10 millones de dólares. Castillo dijo que por supuesto no se iba a pagar ni un centavo más para subsanar la serie de errores que cometieron todos los funcionarios que cito líneas antes.

 

La batalla continuó y casi medio año después, cuando ya habían pasado los primeros rounds de la contienda entre la CONADE y la FINA, y con los Juegos Olímpicos a la vista, los “gandallas” directivos del organismo internacional, suspendieron en sus derechos a la Federación Mexicana de Natación.

 

Además de todo, la FINA le prohibió a la delegación mexicana participar con uniformes oficiales a nuestros clavadistas y nadadores en Río en la Copa Mundial de Clavados, donde el yucateco Rommel Pacheco, ganó la medalla de oro en el trampolín de tres metros y tuvo que subir vestido con una camiseta de Popeye el Marino y no pudo escuchar los acordes del himno nacional.

 

Diferentes gestiones en diferentes instancias como el Comité Olímpico Internacional, vía el Comité Olímpico Mexicano y Carlos Padilla; y el Tribunal de Arbitraje Deportivo, finalmente permitieron a que la delegación de México se presentara como debía en las competencias acuáticas de Río.

 

Pero México no pagó, ni pagará. Lo que resulta peor aún, es que en el Mundial en Budapest, no participarán los medallistas olímpicos Paola Espinoza, Iván García, Germán Sánchez y Alejandra Orozco y la carta más fuerte con la que se presenta México a competir, es con Rommel Pacheco quien se quedó a nada de ganar la medalla de bronce en Río de Janeiro el año pasado.

 

La delegación mexicana está integrada por 16 clavadistas, ocho de la entrenadora china Ma Jin y ocho del entrenador Iván Bautista. Pero salvo el caso del yucateco no se ve a nadie más con posibilidades de subir al podio. Hay muchas jóvenes promesas, pero el tiempo del cambio generacional llegó en el momento en que México estaría de rodillas, rezando porque tras gastar dos mil millones de pesos en la organización de un evento, nuestros clavadistas estuvieran a la altura de las circunstancias.

 

Nunca como ahora queda claro que el tiempo si hace su labor de filtro. Que Alfredo Castillo se mantuviera en su posición, también le ahorró a los mexicanos otro gasto absurdo de más de 100 millones de pesos y no haber cedido pareció agresivo aún cuando le ofrecían que México pagara “en cómodos abonos”, pero fue la postura correcta.

 

Se habló de hacer pagar a los responsables de que se hubieran entregado a la FINA sin garantía esos 9.5 millones de dólares que siguen volando, como voló Andrade Garín, como voló Jesús Mena y como voló el principal responsable de todo este escándalo, Bernardo de la Garza, titular de la CONADE en su momento.

 

Si el Mundial de Natación se hubiera llevado a cabo en México a partir de hoy, la posible medalla de Pacheco, del color que fuera, me parece que habría salido un poco cara. Cien millones de dólares, dos mil millones de pesos… Sí, sigue siendo mucho dinero… Pero… ¿Y lo “caido”? (así, sin acento), ¿dónde quedó?… Alguien tiene que ser responsable de los otros 260 millones de pesos que acabaron en la bolsa de los corruptos directivos de la FINA… Viene a continuación un silencio pronunciado… Cri… Cri…  Nadie quiere decir nada…

 

MI ULTIMA CARTA DESDE RUSIA До свидания Россия  (Da svidania Rusia… Pero volveremos…)

4 Jul


MI ULTIMA CARTA DESDE RUSIA

 

До свидания Россия  (Da svidania Rusia… Pero volveremos…)

 

EDGAR VALERO BERROSPE EN MOSCÚ 

 

Cuando contemplé por vez primera la posibilidad de venir a Rusia la idea sonaba excitante. En los últimos diecisiete años de mi carrera me las he ingeniado para estar prácticamente en todos los más importantes eventos deportivos en el mundo. 

 

Rusia sonaba a aventura. Como fue Ucrania hace 5 años o como fue Australia hace 17. Lo desconocido. Como Grecia en el 2004 antes de los Juegos Olímpicos. Es venir a Europa pero a una Europa que no tiene el mismo sabor de Francia el año pasado en la Euro.  Ni el del Mundial de Francia o el de Alemania. 

 

Venir a los países que alguna vez integraron el bloque socialista tiene un encanto especial. Descubrir lo que quedó de aquellos días. Lo que dejó el paso del comunismo y cómo su gente se ha adaptado al cambio de los tiempos. 

 

Mi primer contacto había sido China. Sin maquillaje primero, en el 2002 y con una plasta enorme de todos colores para la celebración de los Juegos Olímpicos del 2008. Pero esto es otra cosa. 

 

Vi por ejemplo Berlín Oriental y lo que queda del Muro. Y Varsovia levantada de sus cenizas. Una imagen que nada tenía que ver con la devastación que sufrió en la  Segunda Guerra Mundial. Al grado que la imagen en el final de la película de Adrian Brody en El Pianista observando la ciudad en ruinas, es casi una caricatura de la realidad  

 

¿Y Rusia?  La que vio al ejército alemán claudicar a sólo 40 kilómetros de Moscú.  No llora. No se queja. Pero sufre en silencio de los recuerdos que la hicieron el país que es ahora. Donde la lucha por la identidad eslava se ha ido soslayando. Porque ya hasta puede uno tomarse una Coca Cola en la Plaza Roja. El más icónico de los lugares del Comunismo. Allí mismo, enfrente del Mausoleo de Lenin. 

 

Rusia renunció a los recuerdos y a los valores que transformó Stalin en una política represiva y virulenta, que aún el propio Nikita Krushev con su odio contra todo lo que significó el líder del Partido Comunista no pudo borrarlo del todo retirando estatuas y símbolos de una era de terror. 

 

Claro, no porque con Krushev las cosas hubieran sido del todo diferentes durante la Guerra Fría. Porque la KGV seguía haciendo el trabajo sucio de los camaradas en el poder. 

 

Por eso, cuando llegué a Moscú sentí esa vibra de emoción. De enfrentar un pasado cuyos vestigios aún se pueden observar en el histórico metro de Moscú, el Palacio de los Pobres” donde las “estrellas rojas” y el escudo de la desaparecida URSS con la hoz y el martillo adornan paredes, plafones, candeleros y rincones de la Coffee Line, y de algunas de las más famosas paradas del metro que creció en decenas de kilómetros año tras año durante medio siglo de Comunismo. 

 

Tampoco deja de impresionarme que los policías sigan siendo de los más corruptos del mundo. Pero que se hagan respetar como si no lo fueran.  

 

Pero en cambio, encontré una devoción impresionante a la memoria del primer ser humano que orbitó alrededor de la Tierra, Yuri Gagárin, o la imagen conmovedora de Laika, la perrita que se perdió en el espacio a bordo del Sputnik I. Y una enorme bandera en una plaza de espectaculares dimensiones, que no ondea, sino que está firme y estatuesca labrada en piedra en el Monumento a los Héroes de la Guerra.

 

Hay caras cordiales. Muchas. La más son de jovencitos que nacieron en una Rusia libre pero que llevan cicatrices de familiares que fueron desaparecidos por el sistema y que por eso lo odian. Aunque sea en silencio. Callan pero no perdonan. Ven hacia el frente pero permanecen atados porque todavía los viejos tienen heridas que no cicatrizan aunque les vengan a vender el cuento de que Rusia ya es otro país. 

 

Y luego en las carreteras hoy en proceso de remoción. Y los círculos concéntricos de las afueras de las grandes ciudades como Moscú y San Petersburgo o Ekaterinburgo o lo que alguna vez fue Stalingrado ahora Volgogrado, donde se acumula la población en pobreza extrema, viviendo en esos gigantescos edificios que les dejó como morada el comunismo y que lucen tristes y en ruinas, muchos de ellos derruidos sin mantenimiento porque los sueldos no dejan ni para pintar las amarillentas paredes que alguna vez fueron blancas.  

 

Y en las calles los vehículos de lujo que se ven en pocas partes del mundo hacen un contraste con los Ladas viejitos y despintados pero que se rehusan a detenerse a pesar del paso de los años. 

 

La campiña luce hermosa y los atardeceres del verano me han tratado muy bien. He visto preciosas puestas de sol y profundos amaneceres, muy temprano casi sin noche y casi sin dormir. Pero no hay queja. Es parte de la fiesta y la aventura. Y a veces se pasa uno tanto tiempo durmiendo que se pierde las maravillas de la naturaleza. Esos momentos que a veces se vuelven indescriptibles y que me resisto a dejar pasar así nada más. 

 

Rusia me trató bien. A pesar de que uno llegó creyendo que por necesidad mucha gente hablaría inglés. Y no. No es cierto. Ni en puntos tan turísticos y acondicionados al occidentalismo como Sochi. No importa. Siempre hay forma de comunicarse. Que muchos rusos no hablen inglés no los vuelve ignorantes. Después de todo, su lengua, su alfabeto y sus fiestas siguen siendo las llaves del cofre que, los que venimos de fuera tenemos que encontrar antes de pisar estas tierras para poder entender mejor a su gente. 

 

No me llevo en la maleta decenas de llaveritos y montones de matrushkas para regalar porque prefiero tener historias que contar, compartirles que Rusia fue más que una buena aventura, ha sido una formidable experiencia. Regresó a casa feliz de estar con mi familia, mi esposa y mis hijas. Me queda un pequeño tatuaje en el corazón porque después de tantos días fuera ya empezaba a entender a los rusos. 

 

Es una mentira que no sonríen. Al menos los rusos de ahora si lo hacen. Tal vez no sean tan amigueros como los latinos pero ni falta hace. Hacen lo suficiente rompiendo su estilo de vida para recibir a una invasión de turistas que les hemos sacado un poco de quicio. 

 

Deberán acostumbrarse.  Amenazamos con regresar el año próximo. Hasta entonces… Da Svidania

Un día para no morir… (O, el esperado día que cambió todo)…

30 Jun

MIS CARTAS DESDE RUSIA

 

Un día para no morir… (O, el esperado día que cambió todo)…

 

EDGAR VALERO BERROSPE EN SOCHI

 

El día del sorteo de la Copa Mundial de Sudáfrica en Cape Town entrevisté a Javier Aguirre en cuanto se supo que México estaba en el Grupo del anfitrión y que de avanzar a la segunda ronda podría enfrentar a Argentina, por segunda ocasión consecutiva en la fase de los octavos de final.

 

Estaba fresco el recuerdo del golazo de Maxi Rodríguez en Leipizig que nos echó del Mundial cuando La Volpe estaba a cargo del equipo mexicano. Aguirre, entrón como siempre me dijo que “Que venga Argentina, si quiero enfrentar a Argentina, porque to creo que ya es hora de cambiar la historia…” El desenlace ya lo conoce usted. Uruguay ganó el Grupo A, México avanzó en segundo y enfrentó a Argentina, que, nos volvió a eliminar.

 

Dos años después en su casa en Zaragoza, entrevisté a Javier de nueva cuenta y me dijo que estaba “profundamente apenado” porque “no pude cambiar la historia…” Reconoció que se había equivocado queriendo ganar, pero de todas formas, el daño ya estaba hecho…

 

Pero ha sido un daño permanente desde que empezó, a partir de Menotti, la nueva era del futbol mexicano. Miguel Mejía Barón y los cambios en el 94; el “Matador” y la forma en que perdonó a Alemania en el 2008; Bruce Arena y Estados Unidos en el 2002; Maxi y su golazo con Argentina en el 2006; el “Apache” Tévez y su gol en fuera de lugar y la falla de Osorio en el 2010; y finalmente, el “no era penal” de Herrera ante Holanda en Brasil… Que fácil se resume la historia de 23 años de frustraciones del futbol mexicano… Ya nada más le agregamos la derrota ante Alemania hace 12 años en la Confederaciones y el fracaso del “Chepo” en el 2013 y ya está la historia completa…

 

Nos hemos pasado más de dos décadas tratando de cambiar la historia sin conseguirlo, pero sucede, porque así están las cosas, que el “Exorcista” Juan Carlos Osorio se las ha ingeniado, entre sus ideas, sus rotaciones y como dice “la Bamba” con un poco de suerte y otra cosita, para ir sumando hechos que van a quedar de forma indeleble en la memoria futbolística mexicana.

 

Ganar en Honduras en San Pedro Sula, ganar en San Salvador, ganar en Canadá, ¡Ganar en Columbus!, no se si se e está olvidando algo más, pero creo que estos ejemplos son suficientes para demostrar que si se puede. Siempre se pudo, pero no se hizo…

 

Y hoy el turno es para medirse a Alemania. ¡Me lleva el tren!… Sí, se le puede llamar como usted quiera, “Alemania alternativa”, “Alemania juvenil” (que ya ni tan jóvenes), “Alemania de la alternancia”… Pero todos esos nombres incluyen como común denominador de la palabra “Alemania”. Todos esos equipos, son “Alemania”. Y es a este equipo al que hay que vencer.

 

Como se venció a la pobre selección de El Salvador, o a la reconstruida selección de Honduras, o al equipo alternativo de Estados Unidos. Y el récord sólo dice que le ganamos, ya a nadie le importa que hayan estado, por ejemplo, los salvadoreños armando un equipo con los que pudieron para visitar México en esta eliminatoria mundialista.

 

Así van a pasar los meses y los años y un día recordaremos que enfrentamos a Alemania en las semifinales de la Copa Confederaciones de Rusia. Y alguien dirá que “era un equipo de jóvenes”, lo que en el terreno de los hechos y como dijera el desaparecido actor don Arturo de Córdoba, “no tiene la menor importancia”.

 

Pero en el choque de generaciones, creo que la de México está más madura, es superior a la de Alemania que le sufrió ante Australia y ante Chile. Tienen más futbol los jugadores mexicanos. Más experiencia. Son más reconocidos internacionalmente. Son incluso como equipo, mejor que sus oponentes de hoy.

 

El otro tema es que tendrán que demostrarlo en la cancha del bellísimo Estadio Olímpico de Sochi y cambiar el destino de derrotas dolorosas ante Alemania, al que rara vez le ganamos en algo.

 

Pero hoy es el día. Las circunstancias que se presentan son inmejorables “para cambiar la historia”. No hagamos juicios inútiles. Hay que ganar, aunque los que estén enfrente sean los hijos de los titulares vestidos de blanco y negro. Eso será relativo… Y después, (ojalá) ¿qué tal una revancha contra los chilenos?… Me gusta… Pero antes, hay que cambiar la historia para poder empezar a escribir una nueva.

 

México-Alemania, La historia sin fin

30 Jun

MIS CARTAS DESDE RUSIA

 

México-Alemania, La historia sin fin

 

EDGAR VALERO BERROSPE EN SOCHI

 

Tenía toda la razón Gary Linecker, el gran jugador inglés que citó en una ocasión que “el futbol es un deporte donde hay 22 jugadores que se enfrentan en la cancha y al final siempre gana Alemania…” Precisamente antier Alemania le ganó a Inglaterra en las semifinales de la Eurocopa Sub-21 y, precisamente, ayer le ganó quinta ocasión consecutiva a México en una competencia oficial. A las tres victorias en Copas del Mundo, le sumó una segunda en la Copa Confederaciones en una historia que parece que no tiene final…

 

El problema de Juan Carlos Osorio es que pierde poco, pero cuando pierde, es por goleada. Hace un año fue el 7-0 ante Chile y ahora el 4-1 ante la selección germana. Como una curiosidad, ambos equipos que acribillaron al Tri, jugarán por el título de la Copa Confederaciones mientras nosotros nos tendremos que conformar con enfrentar de nuevo a Portugal el domingo en Moscú, en pos del tercer lugar. No sería mal consuelo, si hubiera sido tras un gran partido.

 

Porque hay formas de perder y de perder. Y parece ser que el Tri del técnico colombiano o no pierde o le pegan una brutal zarandeada como la de anoche aquí en Sochi, en una noche que lejos de ser para el olvido, será una noche para no olvidar nunca… Como no se nos va a olvidar nunca la paliza de Santa Clara en la Copa América Centenario.

 

A no ser que nuestro técnico nacional quien tiene una “extraña tendencia a olvidar” lo que le no le conviene, al regresar a México el martes, salga con que sufrimos otro “accidente” del futbol. Insisto, sólo que estos “accidentes”, son como para dejar en “articulo mortis” al Tri, exhibido a nivel internacional, no como el protagonista que veníamos siendo en los últimos años, sino como una selección “pato” de la tercermundista área futbolera de la Concacaf.

 

Yo no recuerdo haberme sentido tan molesto en los últimos 15 o 20 años por una derrota de una Selección Mexicana (excepto por aquella en Jeon-Ju donde nos ganó Estados Unidos en los octavos de final de Corea-Japón 2002), como me ha pasado estos dos últimos años.

 

Las razones. Los “malditos” penales ante Bulgaria en el 94, la remontada de Alemania en Montpellier en el 98, el golazo de Maxi en el 2006, el fuera de lugar de Tévez en Sudáfrica y el “no era penal” de Fortaleza en el 2014 forman parte de los tristes recuerdos del Tri en competencias importantes, donde le sumaría el doble revés de la Copa Confederaciones del 2005, primero en penales ante Argentina y luego en tiempo extra ante estos mismos alemanes.

 

Y lo que mas indigna, ya no es quizá el perder, sino el que medio México se da cuenta de lo que pasa con el equipo y la Federación Mexicana de Futbol permanece empecinada en mantener a Osorio como técnico nacional, porque sus 20 victorias los tienen “apantallados”.

 

De acuerdo, se ganó en Honduras y en Canadá y en El Salvador y en Columbus. Sí, pero a cambio la suerte le ha salvado de no perder en el Azteca con Estados Unidos y aquí en Sochi con Nueva Zelanda y en Kazán con Portugal y Rusia. Porque tal vez en la euforia se nos olvida que ante los lusos, el gol del empate cayó al minuto 90 y que ante los oceánicos y los rusos, estuvimos abajo en el marcador y con los locales, nos salvamos en una jugada donde remate y contrarremate pegaron en el travesaño.

 

Y Osorio, muy campante nos dice que “el marcador no fue justo”. ¿No fue justo?… ¿En serio?… El técnico colombiano cree que México, que fue superado en todos los aspectos, ofensivo y defensivo, velocidad, creatividad, profundidad, contra ataque y todo lo que usted quiera sumar, merecía más. Puede que ya haya video-árbitro asistente y cuarto oficial y un montón de nuevas regulaciones, pero la más importante es que esto se sigue ganando con goles. Y ellos, los alemanes, hicieron 4 en los 7 tiros a gol que tuvieron y México, con el mismo número de oportunidades, sólo hizo uno… Esa es la diferencia…

 

Y ahora, a seguir tragando pinole. A seguir viendo como México se sigue desprestigiando a nivel mundial, porque cada vez que se nos atraviesa un equipo de primer nivel, nos pasa lo mismo. “Razones-pretextos-justificaciones” hemos ocupado casi todas, pero de todas formas seguimos “perdiendo-humillados-vapuleados-eliminados” soñando con que alguna vez vamos a trascender.

 

Los penachos y las máscaras siguen apareciendo, y sigue sonando La Bamba con trompeta y sonando el tamborileo o las matracas en donde se presenta el Tri, y los mexicanos (algunos de ellos súper nacos albureando a las jovencitas rusas que sonreían creyendo que era un asunto de “ambiente”) siguen viajado sin perder la fe de que esto algún día cambiará… Pero sucede que no…

 

Sucede que a veces sigue ocupándose la frase de “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, con grito de “eeeehhhh puuto…” o sin él, lejos, muy lejos como Kazán o Sochi (que muchos dicen que está en “su-chi…”), más lejos como Jeon-Ju o Johannesburgo, y tenemos mucha fe o somos inmensamente estúpidos por creer que las cosas cambiarán. Pero mientras permanezca viva la indolencia en la Federación Mexicana de Futbol, seguiremos siendo un equipo segundón que sueña mucho pero no sabe como hacer esos sueños realidad…

 

 

 

México-Alemania: Rotaciones Vs. Ingeniería

27 Jun

México-Alemania: Rotaciones Vs. Ingeniería

 

Mientras Juan Carlos Osorio está tratando de implantar su sistema táctico en el que no hay continuidad casi para ningún jugador, el equipo alemán está procesando una nueva generación de jugadores que aspira, como la del 2008, a ser campeona del mundo.

 

EDGAR VALERO BERROSPE EN MOSCU

 

Ya no se trata únicamente de ver lo que nos gusta o lo que no nos gusta. Juan Carlos Osorio, el director técnico de la Selección Mexicana de Futbol tiene una impecable hoja de servicios al frente del Tri, 27 partidos dirigidos, con 20 victorias, 5 empates y sólo dos derrotas, aunque una de ellas esté en letras rojas, pues fue el 0-7 ante Chile en la Copa América Centenario hace un año.

 

Por lo demás, Osorio debutó con una racha invicta de 10 partidos, nueve ellos fueron victorias y el otro un empate; además llegó a sumar 21 encuentros consecutivos sin perder y tiene en su poder la marca de victorias consecutivas en el Tri con 11.

 

Podemos agregar, aunque no nos guste su sistema, que bajo su dirección, el equipo nacional pudo ganar por vez primera en casi dos décadas en Honduras, en Canadá, Estados Unidos y El Salvador y marcha invicto en la eliminatoria rumbo a Rusia 2018.

 

El impresionante curriculum de nuestro técnico nacional suma también, ya, el haber avanzado a las semifinales de la Copa Confederaciones, algo que no se pudo lograr en el 2013 con José Manuel de la Torre, y que la última vez que se disputó esta fase fue en la edición del 2005 en Alemania cuando fuimos derrotados por Argentina en penalties, pero se obtuvo una victoria sobre el que sería el campeón de esa edición, la selección de Brasil.

 

SECTORES VS. ESQUEMAS TACTICOS… Osorio ha basado su éxito en la rotación de jugadores, ajustando su estilo de juego dependiendo de quien es el rival. Ha habido victorias que se han conseguido de manera casi providencial por acciones individuales, pero igual cuentan para su historial. Nos ha explicado en repetidas ocasiones como agrupa y distribuye luego jugadores por sectores de la cancha y les asigna responsabilidades compartidas y de relevo.

 

Sin embargo, su sistema no ha sido puesto a prueba por un enemigo caracterizado no sólo por ser un estudioso como Osorio, sino un auténtico ingeniero del futbol. Se trata de Joachim Low, el hombre que tomó como relevo, habiendo sido asistente técnico de Jürgen Klinsmann, la selección de Alemania para tras dos fracasos de su jefe en la Confederaciones del 2005 y en el Mundial del 2006 a donde sólo llegó a semifinales, para proyectarlo de tal manera que alcanzó el primer campeonato del mundo para la Mannschaft en 24 años.

 

Low es considerado un arquitecto del futbol. Un hombre que permanentemente está evolucionando sus sistemas de juego, y antes de que fuera llamado como auxiliar de Klinsmann, ya era reconocido por ser un perfeccionista obsesivo, quien además desarrolló a nivel selección nacional, a una generación extraordinaria de futbolistas.

 

Estamos hablando de la Generación 2008-2009 que se convirtió por vez primera en Campeona Europea Sub-21 en 2009 derrotando a Inglaterra por goleada 4-0, para transformarla con base en la experiencia y sus cualidades, en campeona del mundo.

 

LOS HECHOS. El equipo alemán dirigido por el legendario delantero, Horst Hrubesch obtuvo el título teniendo como base a seis jugadores que hoy son titulares indiscutibles de la Selección Mayor, el portero Manuel Neuer ; Benedikt Howedes, Jerome Boateng, Sami Khedira, Mesut Ozil y Matt Hummels, quienes fueron apareciendo junto con Per Mertesacker, Toni Kroos y André Schurrle entre otros, de manera cada vez más significativa mientras Alemania enfrentaba las grandes competencias en aparente desventaja. Pero ese sí era un proceso.

 

EXPERIENCIA Y PROYECCION. Después de el titulo Europeo Sub-21, Alemania jugó y perdió la final de la Euro 2008 y la semifinal del Mundial de Sudáfrica 2010, en ambos casos con España. En Austria-Suiza, los jóvenes tigres pelearon por los puestos pero la presencia de estelares como Lehman, Lahm, Ballack, Klose, Podolski, Schwinsteiger y otros, no permitieron que aparecieran como titulares o muchos incluso, en la lista definitiva de convocados.

 

Pero para Sudáfrica 2010, Neuer ya era el arquero titular, Mertesacker, Boateng, Khedira, Ozil y Kroos, quien tenía apenas 20 años, ya eran parte fundamental del trabajo de Low. Los jóvenes estaban robando espacio y ganando a las super estrellas alemanas de la década anterior. Sólo era cuestión de tiempo.

 

Para el Euro del 2012, Alemania llegó con ocho jugadores de la generación del 2008, que ya tenían experiencia en la Euro y en un Mundial, y aunque perdieron la semifinal ante Italia, todo pareció ser parte de un destino manifiesto. Para cuando llegó Brasil 2014, ya nada pudo detener a la brillantísima generación alemana, Neuer, Howedes, Hummels, Ozil, Müller, Kroos, Boateng, Khedira, Schurrle, Mertesacker, Mustafi, Draxler y Krammer, todos ellos eran menores de 25 años el día de la final ante Argentina.

 

CONTINUIDAD. Desde que Joachim Low se hizo cargo del equipo alemán tras el Mundial del 2006, sus cálculos han sido exactos. Reconoció en Sudáfrica la falta de experiencia de sus muchachos ante España, pero dijo proverbialmente que “el potencial que tiene esta generación de futbolistas alemanes, nos devolverá muy pronto el lugar que merece el futbol de nuestro país, pero mientras, seguimos en un proceso de aprendizaje”.

 

TIGRES IMBERBES… El jueves en Sochi, Low pondrá a prueba su sistema de evolución de la nueva generación de futbolistas de su país que se quedaron en los cuartos de final del Campeonato Europeo Sub-21 del 2015 y que el año pasado obtuvieron la Medalla de Plata en los Juegos Olímpicos de Río 2016, en ambos casos dirigidos por Horst Hrubesch, quien se ha convertido en el mejor aliado y proveedor de talento para la Selección mayor de Alemania.

 

En estos momentos se lleva a cabo también el Europeo Sub-21, de donde seguramente surgirán más elementos para completar la mezcla de talento entre los que son ahora Sub-23, y los de 24 años que participaron el año pasado en Río.

 

Así que lo que pasó en Sochi durante el México-Nueva Zelanda, y tras el hecho de que Alemania haya ganado su Grupo, tendrá efectos secundarios que veremos reflejados de manera inmediata en la cancha el próximo jueves.

 

 

ALINEACIONES DE ALEMANIA

 

FINAL                                    SEMIFINAL                           SEMIFINAL

EURO SUB-21 2009            SUDAFRICA 2010                EURO 2012

  1. NEUER 1. NEUER 1. NEUER
  2. BECK 16.LAHM 5. HUMMELS
  3. HOWEDES 3. FRIEDRICH 6. KHEDIRA
  4. BOATENG 17. METERSACKER 7. SCHWEINSTEIGER
  5. KHEDIRA 20. BOATENG 8. OZIL
  6. OZIL 15. TROCHOWSKI 10. PODOLSKI
  7. WAGNER 6. KHEDIRA 14. BADSTOBER
  8. JOHNSON 7. SCHWEINSTEIGER 16. LAHM
  9. HUMMELS 10. PODOLSKI 18. KROOS
  10. CADTRO 8. OZIL 20. BOATENG
  11. BOENISCH 11. KLOSE 4. HOWEDES

 

 

 

FINAL

BRASIL 2014

  1. NEUER
  2. HOWEDES
  3. HUMMELS
  4. OZIL
  5. KLOSE
  6. MÜLLER
  7. LAHM
  8. KROOS
  9. BOATENG
  10. KRAMMER
  11. MERTESACKER

 

 

 

SEMIFINAL

EURO 2016

  1. NEUER
  2. HECTOR
  3. HOWEDES
  4. SCHWEINSTEIGER
  5. OZIL
  6. DRAXLER
  7. MÜLLER
  8. CAN
  9. KROOS
  10. BOATENG

21 KIMMICH

 

 

México-Alemania, la historia sin final feliz

27 Jun

 

 

En diez confrontaciones entre estas selecciones a nivel mayor, México sólo obtuvo una victoria en un partido amistoso hace 32 años. En duelos oficiales la Mannshaft ha ganado las tres confrontaciones en Mundiales y el duelo por el tercer lugar de la Copa Confederaciones de 2005.

 

EDGAR VALERO BERROSPE

 

Dos veces se acarició el sueño, pero al despertar la historia siempre ha sido la misma. El inglés Gary Linecker tenia toda la razón al citar que el futbol es un duelo de “once contra once donde al final siempre gana Alemania”. Así le ha pasado a Inglaterra y así le ha pasado a México. La historia data de 1968 y cada cuando el Tri y los teutones se han medido en diferentes terrenos. Sólo una vez México pudo salir con el puño en alto en diez confrontaciones.

 

Fue un partido amistoso en la cancha del Estadio Azteca, cuando el Tri se preparaba para la Copa Mundial de México 86 con Bora Milutinovic en el timón y que se resolvió con un 2-0 a favor del cuadro azteca. Alemania de la mano de Franz Beckenbauer llegaba con super estrellas de la talla de Karl-Heinz Rummenigge, Hans Peter Brigel, Lotthar Matthaeus, Rudi Völler, Thomas Bertold y otros de ese tamaño.

 

Pero de ahí en fuera, México no ha visto la suya nunca ante la escuadra teutona sin importar la sede de las confrontaciones.

 

COPAS MUNDIALES… En Argentina 78, Alemania trituró al equipo mexicano 6-0 con anotaciones de Dieter Müller, Hansi Müller, Heinz Flohe (2) y Rummenigge (2), en la peor presentación en la historia del Tri en las fases finales del Mundial, quedando en último sitio con 2 goles a favor y 12 en contra.

 

La esperada revancha llegó 8 años después, aunque no se consumó, pues jugando México como local, le fallaron los cálculos al Comité Organizador que no esperaba que el Tri ganara su grupo y entonces tuvo que salir del Estadio Azteca para ir al Universitario de Monterrey donde recibió a Alemania y tras empatar sin goles en los 90 minutos, más 30 de tiempo suplementario, se fueron a los penales donde Harald Schumacher le detuvo sus disparos a Fernando Quirarte y Raúl Servín, y la selección europea terminó ganando 4-1.

 

Para cuando se volvieron a ver las caras en un Mundial, habían pasado 12 años y México ya vivía una nueva era. Manuel Lapuente había tomado el timón remplazando a Bora Milutinovc quien ganó el Hexagonal Final de la Concacaf. En Montepellier se vieron las caras en la ronda de los octavos de final.

 

La ilusión de apagó después de que Luis Hernández había puesto en ventaja al equipo mexicano. Klinsmann y Bierhoff se encargaron de silenciar a la porra nacional que estuvo a punto de celebrar la victoria pero que no llegó sobretodo porque “el matador” dejó vivir a los alemanes al dejar de tirar a meta cuando estaba sólo ante Schumacher.

 

HACE 12 AÑOS. Y la última vez que estas dos selecciones tuvieron la oportunidad de jugar una semifinal de la Copa Confederaciones fue en el 2005. México calificó en primer lugar de su grupo eliminatorio tras superar a Brasil, que terminó siendo campeón, y se topó con Argentina que lo venció en penaltis. Alemania fue superada a su vez por Brasil, y, se dio entonces el duelo por el tercer lugar que terminó ganando la escuadra dirigida por Jürgen Klinsmann en tiempo extra.

 

Y fue esa, de hecho, la última ocasión que se vieron las caras las selecciones “A” de estos dos países. El balance es contundente, en juegos oficiales, 4 triunfos alemanes, aunque uno haya sido en tiempo extra y el otro en penalties. En duelos amistosos, una victoria por bando y cuatro empates, este triunfo, que es el que mencionamos al principio de esta nota, fue en 1985, hace 32 años. Es como si jamás le hubiéramos ganado a los teutones.

 

 

DUELOS MÉXICO-ALEMANIA

FECHA                     LUGAR                    MOTIVO                                  MARCADOR

29-JUN-2005     LEIPZIG                                    C.CONFED 2005                 ALEMANIA            4-3 (TE) MEXICO

29-JUN-1998     MONTPELLIER    C.M. FRANCIA 98               ALEMANIA            2-1 (T.E) MEXICO

22-DIC-1993      MÉXICO, D.F.      AMISTOSO                             MÉXICO                 0-0          ALEMANIA

14-OCT-1992     DRESDEN              AMISTOSO                             ALEMANIA            1-1          MÉXICO

21-JUN-1986     MONTERREY        C.M. MÉXICO 86                ALEMANIA            0-0 (4-1 P) MEXICO

15-JUN-1985     MÉXICO, D.F.      AMISTOSO                             MÉXICO                 2-0          ALEMANIA

06-JUN-1978     CÓRDOBA             C.M. ARGENTINA 78        ALEMANIA            6-0          MEXICO

14-JUN-1977     MÉXICO, D.F.      AMISTOSO                             MÉXICO                 0-0          ALEMANIA

22-DIC-1968      HANNOVER          AMISTOSO                             ALEMANIA            5-0          MÉXICO

 

 

 

 

 

 

MIS CARTAS DESDE RUSIA… Una sonrisa con dejo de tristeza…

27 Jun

MIS CARTAS DESDE RUSIA

 

Una sonrisa con dejo de tristeza…

 

EDGAR VALERO BERROSPE

 

No debe haber sido fácil nacer en la Rusia comunista. En la Rusia de José Stalin que se dio el lujo de convertir lo que era una amplia y activa galería comercial que se encontraba en plena Plaza Roja, frente al Kremlin, en el Mausoleo de su esposa, Nadejda. Pero nadie podía opinar. La mano de hierro le cobró la vida a miles de inconformes con el sistema socialista, sin importar que estuvieran aquí en Rusia o en otros lados, por ejemplo México, donde murió asesinado Leon Trotsky.

 

Pero no hay mal que dure cien años. Y sin entrar en el debate de si sistema comunista era mejor o peor que el capitalista, la verdad es que este último terminó por convertirse en el único que existe en el mundo hoy en día. Estamos a dos años de que se cumplan 30 años de que cayó el Muro de Berlín y este país, que pareciera ser una pujante nueva nación, apenas se va acostumbrando al signo de los tiempos.

 

Aquí en Rusia se vive más el capitalismo que en otros países occidentales. En naciones como Rusia, Azerbaiyán, Kazajistán o Ucrania, el consumismo del sector pudiente de la población es insultante ante las carencias que tienen millones de ciudadanos de la otra clase social, la de los súper pobres. No existe la clase media. No como tal.

 

O tienes un Ferrari o tienes un LADA de hace 30 años que se queda a medio camino cuando llueve y que tal vez te haya heredado tu abuelo o lo compraste con tus ahorros de muchos meses de trabajo. Si hay una sub categoría de empleados gubernamentales que tienen ciertos privilegios. Pero no son muchos.

 

Por eso, hace unos días cuando regresaba de Sochi y dos jovencitas del mostrador de apoyo para el transporte de la gente que venimos a la Copa Confederaciones me preguntaron que impresión tenía de Rusia, tratamos de no ser rudos, ofensivos o groseros: “Esperaba gente amable, pero no esperaba sonrisas como las suyas, rostros y gestos amables… El estereotipo del ruso o rusa tradicional, es más bien de alguien absolutamente impersonal… Pero me agrada verlas, y verlas felices”.

 

Les expliqué que mi percepción venía de saber que ellas nacieron tras la caída del Comunismo y que quizá por eso, sin el yugo de la represión brutal de que fueron objetos sus padres, pero sobretodo sus abuelos y sus ancestros, eran o son felices.

 

Pero es una felicidad relativa. Dicen que a nadie desea lo que no sabe que existe. Y mientras circulaba de regreso de Kazán a Moscú, en medio de terrible tráfico que hay rumbo a esta ciudad por la cantidad de obras que se están haciendo en las carreteras de cara a la celebración del Mundial del año próximo, me desvié buscando una alternativa.

 

Si la encontré, pero también ante mis ojos, no con poco asombro, aparecieron círculos de miseria que pensé estaban proscritos en una pujante nación que espera gastar en total, 41 mil millones de dólares en la organización del Mundial.

 

Cientos de edificios en ruinas o cerca de serlo, de esos complejos habitacionales típicos del comunismo, donde viven cientos o miles de familias, lo cual podría no ser noticia, sino fuera porque las calles donde están ubicados no tienen asfalto. Son de tierra, lodo ahora con la lluvia que se deja sentir al comenzar el Verano. Y decenas de personas caminando, unos de regreso a casa, otros saliendo a buscar alguna diversión cercana, como el boliche, o la caminata con su mascota en el parque mas cercano o en la plazoleta donde no hay nada que hacer, excepto encontrar a los amigos o vecinos.

 

Las tuberías de los antiguos oleoductos y gasoductos ahí están. A la vista, a nivel de superficie, unos maltratados y oxidados, sin recubrimiento y sin aislante. Un riesgo total para los moradores del rumbo. Pensé que eso sólo pasaba en Ucrania, donde los vi en las calles inundadas de tristeza y cubiertas de polvo.

 

Eso sí, no es el mejor lugar para vivir, pero en cambio, en valor racional por el mal estado de la economía, la mayoría de los servicios son muy baratos. Comprar internet para el celular de alta velocidad que si es de “alta velocidad”, cuesta 200 pesos al mes. Un desayuno en el mejor restaurante de Kazán vale 600 pesos, y eso ya incluyendo todo lo que uno quisiera pedir. La gasolina es un regalo. Dependiendo el octanaje, va de los 7 a los 10 pesos. La mitad de lo que cuesta en México.

 

¿Transporte público?… Todo el mes, todos los segmentos puede costar máximo 100 pesos. En cambio, están también las galerías de los súper ricos, esas que dice el resto de la población, son como “exhibiciones de precios”, porque las etiquetas señalan costos que más de 95% de la población no podría comprar nunca con su sueldo.

 

Aviones y trenes tienen costos que superan fácilmente las mejores ofertas de las líneas de “bajo costo” que hay en México, aunque tengan algunas regulaciones chistosas, como esa de que no se puede llevar ni “una bolsa de comida para el bebé” abordo, si no se paga una cuota de unos 300 rublos, 100 pesos mexicanos.

 

– “¿Y has disfrutado venir a Rusia?”, me sacan de mi letargo mis dos jóvenes interlocutoras.

-“Si, claro” les contesto. Y pasan de la sonrisa que iluminaba su rostro a una seriedad nostálgica…

– “Ojalá que hubiera más Mundiales en Rusia, han pasado muchas cosas buenas, pero hay mucha gente que no es parte de esto y no cambió su vida ni siquiera un poco…” Luego siguen “¿México ya hizo un Mundial?”.

– “Si, hicimos dos…” les digo.

– “¡Que suerte!, aquí sabemos que cuando se vaya el Mundial, muchas cosas volverán. A ser como antes. No es para quejarse, pero es que no hay muchas oportunidades. Muchos voluntarios queremos conocer gente que nos ayude por si algún día queremos buscar trabajo en otro lado. Donde sea. Pero a los rusos siempre nos ven feo…”

 

Luego llega un silencio sepulcral del que no se como salir.

-“Pero ustedes ya no son de esa generación, de esas generaciones de gesto adusto. Su sonrisa contagia…”

– “Si, es lo que nos han pedido, sonreír, aunque muchos no sabemos exactamente para qué… Es difícil… Es Rusia…”